El Barón Samedi es una figura central en el panteón vudú, conocido como el Señor de los Muertos y Guardián de las Tumbas. Tradicionalmente se le representa con un sombrero de copa negro, ropa oscura, el rostro pintado de blanco y, a menudo, portando un cigarro. El Barón Samedi simboliza la muerte, la transformación, pero también el humor y la alegría de vivir, y es temido y venerado. En las artes visuales y la fotografía, sirve de inspiración para la moda oscura, la fantasía y las imágenes de terror, donde los modelos son retratados como figuras sobrenaturales, místicas o sagradas.