El término criatura de la noche designa, en el sentido más amplio, seres míticos o ficticios que están relacionados con la oscuridad, el misterio y, a menudo, también con lo sobrenatural. Entre ellos se encuentran figuras como vampiros, hombres lobo, demonios o seres de las sombras, que tradicionalmente se escenifican en la literatura, el cine y la cultura pop como símbolos de seducción, miedo y anhelos ocultos.
En la fotografía, la «criatura de la noche» se utiliza como motivo estético y narrativo para representar a modelos masculinos en papeles sombríos, misteriosos o seductores. Con un estilismo, vestuario e iluminación elaborados, por ejemplo, mediante luz negra, niebla o sombreados dramáticos, se crean mundos de imágenes que se sitúan entre la fantasía, la moda oscura y la puesta en escena erótica. El término sirve, por tanto, como clave artística para explorar fotográficamente la fascinación de lo oculto y la tensión entre la luz y la oscuridad.