
Mi trabajo fotográfico se centra por completo en modelos y creadores masculinos. Ya de adolescente sabía que los hombres me resultaban atractivos y encuentro en su atractivo, masculinidad y erotismo la fuente de mi inspiración. Por eso fotografío exclusivamente a hombres.
Me fascinan las diferentes facetas de la representación masculina: moda, erotismo, desnudo y fantasía. Me atrae especialmente el ámbito de la Dark Fashion, la sombría elegancia del estilo victoriano con sus volantes, telas de terciopelo, brocado y seda. Para mí, esta moda es como una puerta a otro mundo, un mundo que, en cualquier caso, vivo y respiro a través de mi trabajo para la Buchhandlung Bundesamt für magische Wesen. Las historias de demonios, vampiros, hombres lobo y otras figuras míticas son para mí más que ficción. Son reflejos de esas ansias prohibidas y deseos secretos que nos impulsan a todos.
En mis sesiones de fotos, estas fantasías cobran vida. Me encanta transformar a modelos y creadores con la ayuda de maquilladoras y artistas de maquillaje, darles accesorios que refuercen su papel. A veces llega hasta el punto de que los envío al dentista para que les hagan una dentadura de vampiro perfectamente adaptada. Para mí, cada detalle cuenta, porque cada detalle condensa la ilusión, y la ilusión, a su vez, alimenta el erotismo.
Mi objetivo es hacer visible lo seductor en lo supuestamente monstruoso. El vampiro, el demonio, el hombre lobo: todos son encarnaciones del deseo que no se puede domar. No veo en ellos figuras aterradoras, sino formas de expresión de lo que anhelamos en secreto y, al mismo tiempo, tememos.
Cuando fotografío o utilizo los conocimientos especializados y los puntos de vista de otros fotógrafos como Barbara Frommann y Niels Brähler, o en la colaboración con maquilladoras como Emilia Keil y Shideh Nkoukhessal, quiero crear imágenes que sean a la vez estéticas, eróticas y míticas. Imágenes que demuestren que la belleza masculina no reside solo en la superficie, sino en la fuerza, en la vulnerabilidad, en la sensualidad y en la fantasía que le concedemos.